jueves, 29 de septiembre de 2011

JALÁ, PAN TRENZADO FESTIVO

En honor y reconocimiento a todos los que vinieron antes de mí en la familia a la que pertenezco y también como amoroso recordatorio de vivencias de mi infancia, cada tanto publico alguna receta de comida tradicional judía. En esta oportunidad, para la celebración del Rosh Hashaná (año nuevo) y aprovechando el pedido del amigo Enrique (siempre reclama...,) preparé unos panes trenzados a la usanza tradicional, aunque no tan dulces, uno para él y su familia y otro que comimos Mamá Golde ,Elisa, Marina, Hernán y...A.F.), acompañando un increíble gefilte fish de dorado que preparó Elisa. La receta, para una trenza grande:
-  500 g de harina 000 (común o de fuerza)
-  250 cc de agua
-    10 g de levadura fresca
-      2 huevos + 1 para pintar
-      2 cucharadas de miel
-        semillas de amapola para pintar

En un bol mezclamos la mitad de la harina con la levadura, el agua y la miel y esperamos unos 30´ hasta que comience a espumar.

Agregamos el resto de los ingredientes, mezclamos, volcamos sobre superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos por unos 15´ hasta obtener una masa suave y sedosa, añadiendo siempre la menor cantidad de harina posible.

Hacemos un bollo y dejamos levar en bol cubierto hasta que doble el volúmen, unos 60´. Desgasificamos y repetimos la operación.

Encendemos el horno. Volcamos la masa sobre la superficie de trabajo, desgasificamos y dividimos en 3 partes iguales; las bollamos, cubrimos y dejamos reposar por 15´ a 30´.

Estiramos los bollos hasta obtener unos choricitos de aprox 40 cm c/u, efectuamos la trenza sellando bien los bordes, pintamos con huevo, esparcimos por encima las semillas de amapola, colocamos en la asadera previamente pincelada con aceite o enharinada, cubrimos con un repasador y dejamos levar por 45´ (no debe en esta oportunidad levar tanto).

Llevamos a horno caliente (200* / 220*) y prehumidificado por unos 20´ hasta que la trenza se vea bien dorada y su base suene hueca. Retiramos y dejamos orear sobre rejilla.

Una belleza de pan, no me digan. Y además riquísimo!