viernes, 5 de junio de 2015

RAVIOLES DE CALABAZA ASADA Y QUESO AZUL, CON MANTECA NEGRA, SALVIA Y ECHALOTES

Estos ravioles los preparamos en una clase de pastas con Lorena y Ricardo, dos hermanos mellizos apasionados por la cocina y el buen comer. Es una receta sencilla, con muy pocos (y buenos, imprescindible!) ingredientes, que realza cada uno de sus sabores, muy recomendable. Para 4 a 6 personas:

MASA
- 300 g de harina refinada (0000)
-     3 huevos grandes
-    1/2 cucharadita de sal

RELLENO
-     1 calabaza mediana, 1 kg aprox
- 150 g de queso azul de muy buena calidad (+ ó - según gusto e intensidad de sabor del queso)
-        sal, discreta, y pimienta negra

SALSA
- 100 g de manteca
-   10-12 hojas de salvia en tiritas
-     2 echalotes medianos en rodajas delgadas
-        sal y pimienta negra recién molida
-        Parmesano recién rallado, opcional

Cortamos la calabaza por la mitad
longitudinalmente, quitamos las semillas, embadurnamos con aceite de oliva y horneamos boca abajo por unos 50´hasta que esté bien tierna. Dejamos entibiar, hacemos un puré y mezclamos con el queso azul previamente desgranado. Revisamos sabor y salpimentamos en función de ello. Llevamos a frío.

Preparamos la pasta del modo habitual (ver "Masa para Pasta al Huevo...") y la dividimos en 2 ó 4 tiras de tamaño similar; colocamos una tira sobre el molde elegido, rellenamos con la ayuda de una cucharita, pincelamos los bordes con agua, colocamos por encima la otra tira, presionamos suavemente para quitar el aire y luego pasamos un palo por encima para sellar y cortar. Si hace falta, al volcar los ravioles sobre la mesa completamos el corte con un cortapastas. Reservamos sobre superficie enharinada y cubiertos por un repasador. La masa sobrante puede volver a estirarse para preparar más pasta.

Ponemos a hervir abundante agua con sal.

Unos minutos antes de cocinar los ravioles en una sartén derretimos la manteca y a fuego bajo salteamos los echalotes. Cuando la manteca comienza a oscurecer agregamos las hojas de salvia, lo cual debería ser simultáneo con la cocción de la pasta (o reservamos a fuego corona). Salpimentamos.

Retiramos la pasta al dente, no más de 2´ y volcamos dentro de la sartén un poco del agua de la cocción.

Servimos en platos preferentemente precalentados, rociando por encima la salsa. Dejamos a los comensales la opción de adicionar parmesano, ninguno de nosotros lo consideró necesario.

Un plato sumamente sencillo. Y exquisito.