miércoles, 14 de septiembre de 2016

RISOTTO DE CALAMARES Y GAMBAS

A pedido de una querida alumna que luego de muchos años de empresaria tuvo el coraje incursionar en la cocina..., preparamos este riquísimo risotto el cual recibió muchos aplausos en una cena familiar según me confesó. La receta para 6 personas, tal como la preparamos:

-  450 g de arroz carnaroli o arbóreo
- 450 g de camarones (gambas) crudos,
- 450 g de tubos de calamar cortados en rodajas delgadas
-     1 cebolla grande picada
-     3 dientes grandes de ajo picados
-     ¼ litro de vino blanco seco
-    1,5 litro de caldo de frutos de mar, caliente
-     50 g de manteca
-       2 cucharadas de aceite de oliva
-       Perejil picado,  abundante
-       Ralladura de 1 limón
-       Sal y pimienta negra recién molida

En una sartén grande con la mitad de la manteca y 1 cucharada de aceite de oliva salteamos los mariscos a fuego vivo hasta que los camarones se tornen rosados y los calamares se tiernicen, unos 3’, no más, si nos excedemos estos se volverán a endurecer. Retiramos y reservamos

Reducimos el fuego a medio y volcamos dentro de la sartén la cebolla y luego de 2’el ajo.

Apenas comienzan a colorear incorporamos el arroz y revolvemos. Luego de otros 2’ó 3’ desglasamos con el vino blanco, siempre mezclando.

Una vez el alcohol se haya evaporado y el líquido absorbido vamos agregando el caldo caliente de a cucharones y, sin dejar de revolver añadimos el siguiente en cuanto se haya absorbido casi completamente el anterior.

Cuando el arroz está casi a punto (15'a 18' según las instrucciones del envase) incorporamos los frutos de mar y la mitad del perejil. Cocinamos hasta que el arroz esté al dente y al mismo tiempo el risotto bastante cremoso, agregamos la cuchara de manteca, la ralladura de limón y otro poco de perejil. Mezclamos, revisamos sabor, salpimentamos, tapamos y esperamos algunos minutos antes de servir.

Servimos en platos hondos floreando con otro poco de perejil picado. Dejamos a los comensales la posibilidad de adicionar queso rallado (costumbre muy argentina), aunque el (argentino) que suscribe no lo recomienda, taparía el sabor más delicado de los mariscos.