sábado, 28 de abril de 2012

PRETZEL AL ESTILO DE NEW YORK Y FÁCILES DE PREPARAR

Los pretzel tienen muchísimas recetas "auténticas", algunas más complicadas que otras. En esta oportunidad presento una bastante sencilla y con excelentes resultados, sobre una idea tomada de "Epicurious". Para 8 pretzel:

- 500 g de harina 000 (común o de fuerza)
- 300 cc de agua tibia
-   25 g de levadura fresca
-     1 cucharada de azúcar
-     1 huevo grande ligeramente batido
-     1 cucharadita de sal fina + sal entrefina
-     2 cucharaditas de sal entrefina (si fuera marina o kosher mejor)
-     1 cucharada de bicarbonato de sodio

 En un bol mezclamos con una cuchara de madera el agua con la levadura desmenuzada, el azúcar y la mitad de la harina; esperamos unos minutos a que comience a espumar. Le adicionamos 2/3 de la harina remanente y la sal, mezclamos, volcamos sobre una superficie enharinada y amasamos hasta obtener una masa suave y sedosa, adicionando la cantidad mínima necesaria para obtener una masa casi pegajosa (puede sobrar algo de harina). Hacemos un bollo y lo colocamos en un bol pincaldo con aceite; cubrimos y dejamos levar en lugar cálido hasta que duplique su volúmen, unos 45´.

Desgasificamos la masa, la dividimos en 8 partes iguales, las bollamos, cubrimos y dejamos reposar entre 15´ y 30´. Con la palma de la mano estiramos la masa en forma de tira hasta una longitud de unos 60cms, adicionando algo de harina su fuera necesario para que no se pegue. Encendemos el horno.

Damos forma a los pretzel (ver foto) y los vamos colocando sobre una bandeja apenas engrasada dejando un espacio de unos 5 cms entre cada uno. Los dejamos reposar descubiertos por otros 15´ a 30´.

En una sartén o cacerola amplia ponemos agua a calentar y adicionamos el bicarbonato de sodio. Una vez el agua rompió a hervir colocamos los pretzel de a 2 ó 3, los hervimos durante 1` de cada lado y los vamos depositando sobre un repasador seco.  Los colocamos luego en una asadera ligeramente engrasada, pintamos con el huevo batido y floreamos con la sal entrefina (o kosher o marina).

Horneamos a 200´ por unos 25´ hasta que se vean bien dorados. Retiramos del horno y dejamos orear sobre rejilla; servimos preferentemente tibios.

Como dijo exultante un amigo luego de probarlos: son riquisimísimos!