jueves, 26 de enero de 2012

BIZCHOCHOS CON GRASA Y RECUERDOS DE INFANCIA

Vez pasada publiqué "Pan trenzado tipo koilich, tan sabroso en recuerdos", receta en la cual procuré replicar esos deliciosos panes trenzados de mi infancia que amasaban los panaderos judíos llegados de Europa Oriental y que tan hermosos recuerdos me traen. Pero también teníamos los panaderos italianos (Ferrero por ejemplo o Urban que llegó unos años después) y que preparaban unos increibles bizcochos de grasa, o pan con chicharrón, "facturas", que también forman parte, claro, de las delicias de mi infancia! Va entonces como pequeño testimonio esta receta de bizcochos con grasa, buena, pero aunque sin la menor pretensión de igualar a aquellos que desde el paladar de niño que los degustaron serán siempre incomparables... Para  unos 12 bizcochos de 7 cms de diámetro:

- 500 g de harina 000 (común o de fuerza)
- 250 cc de agua
-   15 g de levadura
- 150 g de grasa derretida
-     1 cucharadita de azúcar
-     1 cucharadita de sal

En un bol disolvemos la levadura en el agua junto con el azúcar y la mitad de la harina. Esperamos de 15´ a 30´ a que comience a burbujear, incorporamos el resto de los ingredientes, mezclamos, volcamos sobre superficie de trabajo enharinada y amasamos suavemente por unos 10´ adicionando la cantidad de harina estrictamente necesaria para este amasado suave; debe quedar una masa húmeda y elástica. Hacemos un bollo, colocamos en un bol pincelado con aceite, cubrimos y dejamos levar por 60´.

Volcamos la masa sobre la superficie de trabajo y con las manos la estiramos formando un rectángulo de aprox 1cm de altura (no debería hacer falta el palo de amasar), la doblamos sobre sí misma, volvemos a estirar y repetimos el procedimiento una vez más, estirando hasta lograr una altura uniforme de unos 2 cms.

Encendemos el horno. Con un molde cortante de 7 cms (el que empleé, es a gusto) damos forma a los bizcochos y los vamos colocando en una asadera espolvoreada con harina. Cubrimos y dejamos levar nuevamente por 30´ en ambiente cálido y sin corriente de aire.

Horneamos a 200* por unos 15´ hasta que la superficie superior se vea doradita. Retiramos y dejamos orear hasta enfriar (son muy ricos calentitos pero cuando era chico me enseñaron que hacían mal a la panza...).

No puedo dejar de dibujar una sonrisa mientras los voy pruebo me transporto a aquellos tan simples y bellos momentos de la infancia, comiendo con los amigos bizcochos de grasa mientras jugábamos "a algo", o dábamos vuelta a la plaza o íbamos camino a la escuela charlando de nada...