miércoles, 12 de marzo de 2014

RISOTTO CON HONGOS DE PINO, SHIITAKE Y PORTOBELOS

Un risotto con hongos "diferente" que preparamos anoche en una "Clase de cocina para Parejas" con Silvia y Gabriel. Salió cremoso, aromático, con texturas contrastantes, exquisito.... Para 4 porciones

-200 g de arroz carnaroli o arboreo
-  25 g de hongos de pino (deben ser muy aromáticos, empleamos chilenos)
-200 g de portobelos frescos fileteados
-    2 cubos de caldo de pollo
-    1 cebolla finamente picada
-    2 dientes de ajo grande finamente picado
-    1 vaso de vino blanco a temperatura ambiente
-    1 cucharada de aceite de oliva
-    2 cucharadas de manteca
-    2 ó 3 cucharadas de parmesano rallado
-       ciboulette o verdeo para decorar

Ponemos a hidratar los hongos secos en un recipiente con un litro de agua hirviendo. Luego de unos 30´ retiramos los hongos bien escurridos, los picamos y reservamos el líquido.

En una sartén mediana y a fuego medio derretimos una cucharada de manteca, incorporamos los ajos y apenas comienzan a tomar color adicionamos los portobelos fileteados; cocinamos por 7´ a 10´ mezclando cada tanto. Reservamos.

Descartamos las arenillas del fondo del líquido de la hidratación calentamos y disolvemos dentro los cubos de caldo de ave. Mantenemos a fuego corona.

En una sartén grande calentamos 1 cucharada de manteca y 1 de aceite de oliva y salteamos la cebolla y el ajo. Cuando comienzan a tomar color incorporamos el arroz y salteamos por 2´, mezclando. Añadimos ahora los hongos picados y luego de otros 2´ desglasamos con el vino blanco.

Una vez absorbido el vino blanco vamos adicionando el caldo de a cucharones, siempre mezclando y en la medida el anterior se haya absorbido completamente.

Seguiremos las instrucciones del envase del arroz para su cocción, habitualmente 18´ y, si hiciera falta añadiremos un poco de agua caliente.

Con el arroz casi al dente incorporamos los hongos reservados junto con la manteca (sería una suerte de "mantecatura").

Mezclando añadimos el parmesano rallado, retiramos del fuego, tapamos y esperamos unos minutos antes de servir.

Servimos decorando con ciboulette o verdeo y dejamos a los comensales la posibilidad de adicionar queso rallado. A nosotros no nos pareció necesario.

Un risotto literalmente exquisito!